El trabajo de MCCH en esta provincia, se remonta al año 1999, y se inicia en el cantón Vinces en coordinación estrecha con las Comunidades de Base, formadas desde la pastoral social de la iglesia católica. Con la espiritualidad y fuerza de compromiso que emana de la fe liberadora; las familias campesinas conforman organizaciones jurídicas, para dar respuesta a sus necesidades impulsando la producción agrícola de cacao nacional fino de aroma y otros productos asociados y de ciclo corto, sobresaliendo de forma particular el arroz. Y pronto empezaron a darse resultados que animaron a otras familias a organizarse de las poblaciones de Mata de Cacao, Ventanas y Quinsaloma.
En este noveno año de caminar junto a las organizaciones, se ha impulsado la formación de las dirigencias y liderazgos para seguir consolidando la propuesta organizativa que nace desde el deseo de mejorar la calidad de vida con raíces profundas en la vivencia de principios y valores; sobresaliendo la participación de las mujeres y jóvenes, que en los momentos de dificultad han estado dando ánimo y renovadas fuerzas para seguir caminando.
El cambio de actitud que se ha trabajado desde los ejes socio-organizativo y formación humana, se refleja en el EJE DE DESARROLLO PRODUCTIVO, pues los socios y socias realizan sus labores de rehabilitación y mantenimiento de sus fincas de manera permanente y óptima. Por lo que las huertas de cacao han retomado niveles de productividad que nos llevan a recordar la época en el que el cacao nacional dio un alto prestigio a nuestro País a nivel mundial por el aroma y sabor que daba a los chocolates más exquisitos.
Por ser esta provincia la cuna del cacao fino de aroma de ascendencia nacional, MCCH da respuesta a la solicitud de las familias cacaoteras de seis provincias, formando una finca experimental integral, para que los Promotores/ras Agrícolas Comunitarias ( PACs) y familias cacaoteras en general, puedan capacitarse y realizar investigaciones para luego transferirlas a sus comunidades. El reto está en lograr mejorar los niveles de productividad con insumos orgánicos, incorporando otros productos para que nuestras fincas tengan todos los productos que necesitamos para una dieta equilibrada y saludable.
Para que el fruto del trabajo de las familias campesinas, tenga su real recompensa es necesario incursionar directamente en el mercado, por lo que en el 2008 se ha fortalecido la cadena de COMERCIALIZACION COMUNITARIA de las organizaciones con las que se trabaja. Este año los centros de acopio de cacao han conseguido dar un buen precio y además tener utilidades, permitiendo a las organizaciones reinvertir en servicios a sus familias asociadas, al igual que la piladora de arroz, que además de acopiar la producción y vender bajo los principios del comercio justo, también brinda el servicio de pilado al arroz que las familias dejan para el autoconsumo.
Como novedad, en diciembre se terminó de instalar y poner en funcionamiento la fábrica de chocolate de La Pepa de Oro en Vinces, que facilitará la elaboración de los diferentes productos que las familias campesinas tienen la costumbre de hacer. Además permitirá crear puestos de trabajo ofreciendo un chocolate de calidad, orgánico y con todo el sabor del “Cacao Arriba”.
(1) A nivel mundial, desde hace más de dos siglos, se conoce al cacao fino de aroma ecuatoriano, como “cacao arriba”, pues cuando el cacao era cultivado en las zonas de la cuenca alta de los ríos Daule y Babahoyo, entre los productores y comerciantes extranjeros que compraban este cacao, para dar una explicación del origen del mismo, utilizaban el término "cacao arriba".